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SALTA
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LOS VINOS DE SALTA
Desde los primeros
momentos de la colonización española en esta parte de América, se ha
procurado reproducir en tierras calchaquíes los excelentes resultados, que
en la Madre Patria, se consiguieron en el arte de la elaboración de buenos
vinos. Recordemos que el vino constituía en los siglos XV y XVI un
importante complemento de la dieta del pueblo español, por ello, observamos
la presencia del vino desde los primeros pasos del descubrimiento y la
conquista de América.
Mirando desde la
perspectiva histórico-artesanal, Cafayate ha confirmado con peso y
relevancia propios, su carácter de centro neurálgico para la producción de
vinos de innegable repercusión internacional.
Confirma lo anterior la
Prof. María Teresa Cadena de Hessling cuando dice en uno de sus trabajos
que: "Los padres de la Compañía de Jesús, por disposición del Obispo Trejo y
Sanabria, fueron los primeros en plantar viñedos en los Valles Calchaquíes,
instalando además una bodega en San Carlos para elaborar el vino de misa".
También sabemos que en
1536 el Padre Juan Cidrón llegó a cumplir su apostolado sacerdotal en
tierras del antiguo Tucumán, he introduce semillas de pasa de uvas a
Santiago del Estero, procedente de la Serena, Chile, según aporta Dn. Juan
José Botelli.
La demanda era
considerable, las grandes distancias a las que les sumaba las condiciones de
conservación, dificultaban el normal abastecimiento del buen vino, por lo
que rápidamente se determinaron donde se conjugaban suelo y clima para el
logro de la vid y posteriormente del vino.
Considerando su condición
climática, el departamento de Cafayate, ubicado a 1.682 mts. de altura sobre
el nivel del mar, ofrece a la vid los elementos necesarios para la vida,
"asombra el desarrollo que adquiere la planta y la cantidad de frutos que
produce, como consecuencia del medio que vegeta, La fertilidad de este
privilegiado suelo es el principal don con que lo ha dotado la naturaleza"
(José Antonio Palermo).
Este particular enclave
de los Valles Calchaquíes donde el sol y la tierra se amalgaman para
constituir una alquimia de particular relevancia, más la inteligente
selección de cepas y la paciente dedicación secular de nuestros viñateros,
terminan por consagrar a "La Hermosa" como uno de los centros de producción
vitivinícola más reconocido en todo el mundo.
Si a esto sumamos las
bellezas naturales de un alto valor paisajístico, más el carácter de
reconocidos expertos de la verdadera cocina regional que acreditan los
vallistos, se constituye una excelente y diferenciadora oferta turística.
La magia que desprende la
quebrada calchaquí, preñada de ritos antiguos, tan curiosos como
sorprendentes, nos conduce inexorablemente al placer de deleitarnos con las
inconfundibles recetas de su cocina regional, sabiamente regadas con vinos
que saben a frutas, ambrosía y sol. Vinos complejos, individuales, ricos en
aroma y sabor que resultan distintos, muy atractivos y misteriosos. Una
comunidad hospitalaria y servicios prestados profesionalmente suman para
producir un alto nivel de satisfacción en el visitante.
Caminos apacibles,
paisajes inolvidables, sol resplandeciente y sombras del descanso pueden ser
el alivio para la sed del caminante, que se concretan en esta: "La ruta del
Vino". Pués sabemos que Cafayate es sin duda la zona única, individual y más
característica de la Argentina para producir vinos distintos. El Torrontés
la convierte en uno de los ambientes ecológicos más notables del mundo para
producir vinos finos.
Levantamos nuestra copa
para desear el mejor de los éxitos y la concreción de este diferenciador
producto turístico que ofrece esta antigua y prestigiosa región de la
provincia: los Valles Calchaquíes.
Algunas de sus Bodegas
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