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MENDOZA
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LOS VINOS DE MENDOZA
Mendoza es pionera en el
cultivo de la vid: en el siglo XVII los primeros misioneros trajeron las
cepas que generarían la primitiva industria del vino. Desde el siglo XIX
hasta hoy, españoles, italianos y franceses unieron fuerzas mediante su
técnica y crearon una generación de bodegueros. Suelos pedregosos, altura,
días soleados, noches frescas y riego dirigido fueron los componentes que
transformaron a Mendoza en la zona de las mejores uvas finas del país, que
modelaron una gran industria y consolidaran una cultura del vino.
Esta tierra es el corazón
de unas 690 bodegas productoras –según datos del Instituto Nacional de
Vitivinicultura– que elaboran entre 10 y 11 millones de hectolitros al año,
hecho que la convierte en el centro vitivinícola más importante de
Sudamérica. En más de 150.000 hectáreas se concentra el 70 % de los viñedos
finos del país, conviven gigantescas bodegas en plena ciudad y extensos
paños de viñedos a lo largo de transitados caminos interurbanos.
Para aquellos que piensan
iniciarse en senda del ecoturismo, Los Caminos del Vino es una alternativa
tentadora diseñada para disfrutar en cualquier época del año de visitas a
bodegas y demás lugares de interés cultural e histórico.
Estos circuitos se podrán
recorrer contratando excursiones especialmente armadas por agencias o bien
en auto a elección de cada visitante.
Mendoza ha organizado los
Caminos del Vino en cuatro zonas vitivinícolas:
Centro Oeste:
ubicada a pocos kilómetros de la Ciudad de Mendoza, esta zona concentra gran
número de bodegas abiertas al turismo y una importante cantidad de museos y
sitios históricos.
Valle de Uco:
en los últimos años, esta zona ha visto la implantación de una gran
superficie de viñedos por parte de las más importantes bodegas argentinas y
también numerosos inversores extranjeros. La elección no ha sido casual,
situado al pie de la Cordillera de Los Andes, con un paisaje inigualable y
con altitudes promedio superiores a los 1000 metros, este valle es un lugar
privilegiado para la producción de uvas y vinos de altísima calidad.
El Valle de Uco se
encuentra a poco más de una hora de auto de la ciudad de Mendoza, y una
visita rápida que incluya una o dos bodegas puede hacerse en un largo día.
Pero para conocer más a fondo a su vitivinicultura y disfrutar de su
encanto, habrá que pernoctar en alguna de las nuevas posadas que están
surgiendo en la comarca.
El Valle de Uco, formado
por la red de avenamiento del río Tunuyán, es un valle a medias: al oeste lo
cierra el imponente Cordón de Plata, aunque al este sólo hay unos módicos
relieves entre el valle y el desierto. Sin embargo, es uno de los paisajes
más hermosos de Mendoza y también uno de los más fértiles: no en vano la
ruta que lo recorre por su interior se llama Corredor Productivo. En la
región se extienden enormes superficies de viñedo (10.000 hectáreas) y de
frutales, las dos riquezas de la comarca. Si bien la vitivinicultura es aquí
tan tradicional como en otros oasis cuyanos, en los últimos años en el Valle
de Uco hubo grandes inversiones en formidables bodegas que ya crearon un
singular atractivo turístico.
Sur de Mendoza:
es elegido por miles de personas para realizar todo tipo de actividades como
esquí, deportes acuáticos y turismo aventura. San Rafael y General Alvear
son también lugares donde se producen vinos y espumantes de tradicionales
bodegas que el turista no puede dejar de degustar.
Valle Central:
posee la mayor extensión de viñedos de Mendoza y desde hace algún tiempo
vive una importante reconversión de sus uvas y bodegas hacia la producción
de vinos de alta calidad.
Visitas desde la ciudad de
Mendoza
Acceso Sur, las bodegas de
Maipú, Cruz de Piedra, Lunlunta, Barrancas y la Zona Este
Desde el
Acceso Sur por el Carril Rodríguez Peña al 1550 se llega a la bodega Navarro
Correas, si bien el acceso al flamante centro de visitantes es por la
paralela calle San Francisco del Monte. El Carril Rodríguez Peña es un eje
fabril que demuestra al visitante que Mendoza no sólo vive de vinos y
petróleo.
Por la calle
Sarratea y el Carril Ozamis se llega a la bodega López, una de las grandes y
tradicionales bodegas mendocinas, que se distingue por elaborar sus vinos en
grandes toneles de roble; la bodega cuenta con un muy buen centro de
visitantes y tienda de vinos y recuerdos. En Carril Ozamis 914, en la
llamada Casa Giol, funciona el Museo Nacional del Vino y la Vendimia, en la
elegante mansión estilo Liberty construida hacia principios del siglo XX por
Jerónimo Bautista Gargantini junto a su socio Juan Giol, quienes
establecieron en 1896 la bodega que llegaría a ser la más grande del mundo.
A poca
distancia de aquí, en Zanichelli 709, se encuentra Almacén del Sur, un
emprendimiento que cultiva y produce conservas de gran calidad y posee,
además de su huerta y jardín, un simpático restaurant con sus
especialidades.
Si se continúa
7 km por el Carril Ozamis se llegará a Cruz de Piedra, corazón de una zona
vitivinícola donde hay varias bodegas: la más importante es la bodega Cruz
de Piedra, en Juan de la Cruz Videla S/N.
Desde allí se
puede salir a Lunlunta, donde se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del
Tránsito, patrona de Lunlunta, construida en 1947 y que nunca fue revocada
por lo que quedó con su ladrillo visto; al otro lado de la calle está la
bodega boutique llamada Domaine St. Diego y enfrente, una pequeña destilería
de excelentes grapas y pisco, Tapaus.
Por la RP 14,
que atraviesa el río Mendoza hacia Barrancas, en un trayecto bien
señalizado, se llega a la distante pero excepcional bodega Finca Flichman,
muy bien equipada para recibir visitas.
Una de las
bodegas más interesantes para visitar es La Rural, en la calle Montecaseros
2625 de Coquimbito: allí funciona el Museo del Vino Francisco Rutini, que
expone una cantidad de implementos de la vinificación tradicional, además de
una tienda y bar de vinos.
No muy lejos,
en la calle Mitre S/N de Coquimbito se encuentra la bodega Trapiche,
establecida en 1883 por Tiburcio Benegas, contigua a la inmensa bodega
industrial Peñaflor, que pertenece al mismo grupo de empresas.
Entre las
bodegas que se alinean a lo largo del Acceso Sur, se encuentran Viniterra y
Tierras Altas.
Al llegar a la
calle Aráoz merece desviarse 3 km hasta el Club Tapiz, donde el reciclado de
una vieja bodega devino en un confortable y pequeño hotel con un excelente
restaurante, en medio de un paño de viñedo.
Por último,
hacia el este, hay otras dos bodegas que merecen una visita: en Fray Luis
Beltrán, desviándose del Acceso Este por la RP 33 unos 7,5 km, la moderna
Familia Zuccardi, bien equipada para recibir visitantes; y en las afueras de
Rivadavia, en La Libertad, calle La Florida S/N, Tittarelli, que además de
vinos produce aceite de oliva.
En las
cercanías pueden verse las inmensas ruinas de la bodega Gargantini, que en
su tiempo fue una de las más grandes del mundo. Desde allí se puede
completar un hermoso recorrido a través de llamativas forestaciones hasta el
Dique El Carrizal y regresar a Mendoza por Ugarteche.
Las Bodegas de Godoy Cruz,
Carrodilla, Chacras de Coria, Vistalba, Perdriel y Agrelo
Hay tres vías
de acceso hacia el sur del Gran Mendoza: la Avenida San Martín y el Carril
Cervantes (es la vía lenta y urbana que hilvana los varios centros urbanos)
que a partir de Carrodilla es un hermoso corredor en una galería de añosos
plátanos; el Acceso Sur, que es la vía más rápida y cómoda para visitar las
bodegas de la zona; y el Corredor del Oeste, otra vía rápida para llegar,
pasando junto a los nuevos barrios cerrados, Vistalba y la ruta hacia
Cacheuta.
Quien desee
conocer Mendoza y sus alrededores, debería recorrer la Avenida San Martín
hasta Luján de Cuyo, lo que según el tránsito puede tomar una hora.
LISTADO DE
BODEGAS PARA VISITA
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