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LA RIOJA
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En la zona central de la
provincia de La Rioja se encuentra otro valle irrigado entre dos cordones
montañosos, algo bastante común en la geografía precordillerana Argentina.
La sierra de Velasco, al este, y la sierra de Famatina, al oeste, son sus
límites naturales.
A 935 metros sobre el nivel
del mar, con escasas lluvias y suelos aluvionales profundos, los distritos
que componen esta región cuentan con varios miles de hectáreas de viñedos.
Los suelos, de tipo aluvional, presentan textura más gruesa en la meseta y
más fina en valles y planicies. Son profundos, sueltos, bastante permeables,
de buena fertilidad, francos a franco-arenosos o franco-limosos y raramente
salitrosos. A causa de la variada topografía, existen diferencias térmicas
notables entre los valles del oeste y la planicie, con registros en general
elevados en verano.
El Torrontés adquiere aquí
una interesante faceta, diferente del torrontés de Salta, con aromas y
sabores más directos y rústicos. La Bonarda es la variedad tinta más
cultivada, con la que se obtienen vinos de color intenso y sabor simple,
para consumo rápido.
El encepado está
constituido principalmente por variedades blancas y rosadas, entre las que
podemos mencionar al Torrontés riojano, que es el cepaje característico de
la región.
El resto lo constituyen
otras variedades perfumadas como Moscatel de Alejandría y Torrontés
Sanjuanino.
Las variedades tintas son
menos cultivadas. Entre éstas predominan Bonarda y Barbera. Para consumo en
fresco y pasas producen las variedades Sultanina blanca; Arizul y Cardinal.
El Departamento Chilecito
tiene la mayor superficie con viñedos de la provincia. Le sigue el
Departamento Coronel Felipe Varela y en mucha menor importancia podemos
citar a Famatina, Castro Barros, General Sarmiento y San Blas de los Sauces.
El sistema de conducción
predominante es el parral, siguiéndole en mucha menor importancia, el
"majuelo riojano", el espaldero alto y algunos viñedos en sistema de cabeza.
Dadas las características
del clima, seco y luminoso, y las variedades cultivadas, se producen vinos
regionales, predominantemente blancos, de color amarillo dorado,
alcohólicos, poco ácidos, ligeramente dulces y muy aromáticos.
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