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CHUBUT
La bodega Weinert, ha
instalado en El Hoyo de Epuyén, la bodega más Austral del mundo.
En el valle crecen las
mejores cerezas y frambuesas del país y, por eso, creo que existen
condiciones climáticas muy buenas para cultivar uvas, con la ventaja de que
la zona no tiene el problema del granizo que hay en Mendoza", dice Bernardo
Weinert -el fundador y único accionista de la tradicional bodega mendocina.
La bodega tiene una
capacidad para producir 200.000 botellas anuales de las variedades merlot,
pinot noir y chardonnay, más un espumante elaborado sobre la base del
riesling. También gewürztraminer.
El objetivo es elaborar
vinos de zonas frías de gran performance enológica y para ello cuentan con
la asistencia técnica del enólogo Hubert Weber, responsable de Cavas de
Weinert. La proyección que aspira es alcanzar una producción de entre 70.000
y 100.000 litros de un vino que promedie los 40 dólares la botella.
Los vinos que se han logrado obtener son muy aromáticos, ligeros, de buena
acidez con caracteres similares a los grandes vinos de Alsacia, Canadá y
Oregón entre otros.
En la empresa señalan que la mayor parte de la producción del nuevo
emprendimiento se destina a la exportación y a la venta en algunos puntos
estratégicos en el mercado local, donde hay una gran afluencia de turistas
extranjeros.
"En esta región se produce
fruta roja, como en Borgoña, pero también lúpulo, como en Alsacia. Dos
productos que son muy sensibles al frío", explica Weinert. En contra del
estereotipo habitual, esta parte de la Patagonia, encajada entre dos altas
montañas, tiene unas temperaturas de -8º como máximo en invierno. Y en
verano, el mercurio sube hasta los 36 grados.
"El clima es seco", cuenta Weinert, "y la calidad fitosanitaria de las uvas
es casi perfecta. Casi nunca utilizamos bactericidas o sulfato de azufre".
La uva que se obtiene aquí es "prácticamente biológica", añade.
La alternancia entre días calientes y noches frías exalta el aroma de los
vinos, que, por otra parte, presentan una acidez interesante, explica el
empresario, tras haber pasado cuatro años de experimentación en pequeñas
parcelas. Según Rolland, "para la maduración de la uva es más importante
quizás el sol que el calor". Y la Patagonia, situada más cerca del polo, se
beneficia de mayor tiempo de sol en verano que la región de Mendoza, cuna
tradicional de la viticultura argentina. Además, la Patagonia no está
expuesta a las tormentas de pedrisco que asolan habitualmente los viñedos de
Mendoza.
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