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MENDOZA
Mendozasaurus, el gran reptil malargüino
conicet.gov.ar
Por Dr. Bernardo J. González Riga
Investigador de Conicet, Ianigla-Cricyt
En el sur de la
provincia de Mendoza, extremo norte de Patagonia, afloran rocas del Período
Cretácico (135-65 millones de años). Estas rocas, en la vecina provincia de
Neuquén, han brindado desde el siglo pasado numerosos fósiles de dinosaurios
de relevancia mundial. No obstante, hasta hace pocos años no se conocían
dinosaurios procedentes de Mendoza.
Hace más de una década, la realización de algunas exploraciones por parte de
diferentes instituciones y la comunicación de algunos hallazgos, confirmaron
la presencia de grandes fósiles de dinosaurios. No obstante, el desarrollo
de un programa permanente de investigación iniciado hace muchos años desde
el Ianigla-Cricyt, con apoyo de la Agencia Nacional de Promoción Científica
y Tecnológica (Anpcyt), permitió rescatar, estudiar y definir la primera
especie de dinosaurio hallada en Mendoza, como así también las que habitaron
La Pampa y el extremo norte de Neuquén.
Para ello se montó un laboratorio especializado, se consolidó la formación
de recursos humanos en el marco de proyectos oficiales de investigación y se
realizó la primera tesis doctoral sobre dinosaurios de Mendoza.
Investigación paleontológica
La paleontología es la ciencia que estudia los restos fósiles de organismos
que vivieron hace miles o millones de años. Estas investigaciones se inician
con la exploración de regiones donde afloran rocas sedimentarias (areniscas,
limoarcilitas, calizas). En varias ocasiones la búsqueda de fósiles se ha
visto facilitada por empresas petroleras, baqueanos o colaboradores que
comunican sus hallazgos a profesionales con especialidad en paleontología.
Luego, la evaluación científica de los sitios fosilíferos y los trabajos de
campo pueden extenderse por varios años, según la fragilidad y el tamaño de
los huesos. En esta primera etapa es imprescindible efectuar estudios
tafonómicos y estratigráficos de los sitios con fósiles. Estas
investigaciones analizan detalladamente la disposición espacial y el grado
de preservación de los huesos, así también como la composición de los
estratos sedimentarios, base que permite conocer la edad, el ambiente y el
modo de vida de los dinosaurios.
En el laboratorio, los huesos son reconstruidos para su estudio científico.
Detallados análisis comparativos (taxonomía) permiten valorar
científicamente los restos fósiles y descubrir si pertenecen a una especie
nueva. Además estas investigaciones aportan información sobre la evolución,
filogenia y distribución geográfica de los dinosaurios.
A nivel patrimonial la investigación paleontológica rescata restos fósiles
que eran desconocidos o de valor incierto, y le otorgan un preciado valor
cultural y científico para la provincia, nación o el ámbito internacional.
Primera especie de dinosaurio de Mendoza
La realización de una decena de campañas científicas dirigidas por el autor
en Cañadón Amarillo, Cerro Guillermo y otros afloramientos del sur de
Mendoza permitieron estudiar las formaciones geológicas con fósiles y
extraer significativos huesos de titanosaurios, gigantescos dinosaurios que
dominaron los ecosistemas terrestres del Cretácico Tardío.
Entre los resultados obtenidos se destaca la extracción y el estudio de la
primera especie de dinosaurio que recibe un nombre científico en la
provincia de Mendoza. Este dinosaurio de 18-27 metros de longitud fue
denominado Mendozasaurus neguyelap. Su nombre, de raíz hispana (Mendoza),
griega (saurus = reptil) y huarpe (neguy = primero, yelap = bestia)
significa “el primer gran reptil de Mendoza”.
Los Mendozasaurus fueron herbívoros de largas extremidades que sostenían un
voluminoso cuerpo que pesaba entre 22 y 40 toneladas (foto arriba). En
contraste, poseían un cuello relativamente corto y grueso, a juzgar por las
gigantescas vértebras de su cuello que alcanzan 1 metro de ancho, carácter
inusual entre los dinosaurios. Además, portaban sobre su espalda grandes
placas óseas de 20 centímetros de alto.
Esta especie habitó el sur de Mendoza hace 87 millones de años, cuando aún
no se había levantado la Cordillera Principal. Vivía en ambientes de ríos
meandriformes con amplias llanuras de inundación y bosques de coníferas,
junto con diversas tortugas de agua dulce y dinosaurios carnívoros.
Probablemente los Mendozasaurus se desplazaban en manadas cerca de los
grandes ríos, quedando luego sus cadáveres expuestos a carroñeros y
crecientes que cubrían episódicamente las llanuras fluviales.
Actualmente, los huesos de Mendozasaurus y otros dinosaurios se analizan
bajo nuevas líneas de investigación. Por un lado se profundiza el estudio de
huesos y sitios fosilíferos (tafonomía), junto con el análisis de las rocas
(estratigrafía, sedimentología) y rastros de invertebrados (icnología) para
conocer el hábitat de estos animales y su relación con las condiciones
climáticas y ambientales del pasado (paleoecología).
Por otro lado, el estudio microscópico de huesos de dinosaurio permite
conocer su tipo de tejido óseo y ritmo de crecimiento (paleohistología).
Finalmente, estudios anatómicos efectuados con programas de computación (cladismo)
permiten profundizar las relaciones filogenéticas de los dinosaurios de la
región.
Participan en estos trabajos investigadores de otras regiones del país
(doctor Jorge Calvo, doctor Ricardo Astini y doctora Ana Parras) y las
profesoras Elena Previtera, Lucía Bauzá y Cecilia Pirrone de Mendoza,
quienes desarrollan su tesis de licenciatura sobre dinosaurios de Mendoza.
Finalmente, si bien aún resta mucho por conocer sobre los dinosaurios y
ambientes del Cretácico de Mendoza, los estudios realizados permiten
comenzar a reconstruir su historia, otorgando, al mismo tiempo, una nueva
valoración patrimonial paleontológica a la provincia y región.
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