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Salta -
Por los caminos del Inca – (Resumen)
por el
Lic. Christian Vitry - UNSA
Cuando los
conquistadores ingresaron a las indómitas tierras andinas no pudieron evitar
su admiración por la vialidad imperial de los Incas. El cronista Cieza de
León tras ingresar al Tahuantinsuyu comentó: "De Ipiales (Colombia) se
camina hasta una provincia pequeña que ha por nombre Guaca y antes de llegar
a ella se ve el camino de los Ingas tan famoso en estas partes como el que
Aníbal hizo por los Alpes... Creo que si el emperador quisiere construir un
camino real que se parezca al que va del Cuzco a Quito o que parte del Cuzco
para ir a Chile, pese a todo su poder, no ha de lograrlo".
El Qhapaq ñan o Inka ñan (camino del Inca) era en realidad mucho mas que una
simple vialidad que unía las diferentes geografías y ecosistemas del
Tahuantinsuyu, representaba la presencia simbólica del poder y autoridad del
Estado Inca, cuyo uso era exclusivo de sus miembros, existiendo un riguroso
control mediante puestos de observación y vigilancia distribuidos de manera
equidistante y conectados visualmente entre sí. Además, los Tampus o Tambos
que eran los alojamientos para el Inca o los viajeros en misión oficial,
como así también especies de depósitos donde se almacenaba comida, leña,
forraje, ropas, armas y otros tantos productos necesarios para el incanato y
su sistema de control estatal.
Los caminos incaicos fueron erigidos con una finalidad práctica en función
del tráfico pedestre de hombres (entre los que se encuentran los conocidos
chasquis o mensajeros) y animales, es decir las llamas, que con su capacidad
de transportar entre 30 y 40 Kg en su lomo, eran muy utilizadas para el
traslado de minerales y productos de toda índole entre diferentes regiones
del imperio.
Donde el terreno era aplanado trazaban una recta perfecta, a veces de varios
kilómetros como el caso de la recta de Tin Tin, actual ruta vehicular de los
Valles Calchaquíes que fuera otrora camino precolombino; otro elemento
distintivo fue el de unir dos puntos o localidades empleando la menor
distancia posible, sin por ello olvidar u obviar la disponibilidad de agua y
la menor inclinación del terreno. Las diferentes técnicas aplicadas a la
construcción de estos caminos se adaptaban sobremanera a los viajeros, cuyo
objetivo se orientaba a reducir a la mínima expresión el esfuerzo y desgaste
físico. Las rampas que descienden a las quebradas o que suben colinas por lo
general no superaban los 20º de inclinación.
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El alto grado
de sofisticación constructiva está representado por los puentes fijos,
puentes voladizos de madera o roca, puentes colgantes, puentes flotantes,
escalinatas, cables carriles, rampas y enormes taludes o paredes
artificiales construidas sobre precipicios y laderas abruptas, a fin de
mantener la línea del camino y el nivel altitudinal. |
Caminos de esta naturaleza
y "santuarios de altura" fueron observados en montañas del NOA como el
volcán Llullaillaco de 6739 metros, el Nevado de Chañi de casi 6000 m, el
conocido Nevado de Acay de 5716 m, el volcán centropuneño Quehuar de 6130 m,
entre otros, y solo por mencionar a los mas conocidos de una casi treintena
de los andes salteños y alrededor de doscientos en toda la cordillera
sudamericana.
Un investigador pionero de la "Vialidad Imperial de los Incas" (como se
titula una de sus obras, publicada en 1963) fue León Strube Erdman quien con
relación a la provincia de Salta y la vialidad incaica que por su centro la
atraviesa comenta: "...La prolongación de la ruta por Humahuaca y en línea
recta se presenta en los llanos de la Almona de Jujuy y de San Antonio de
Perico pasando por La Caldera al valle de Lerma en toda su extensión hasta
Guachipas, cuyo ramal a Pampa Grande descubrió el mismo fundador de Salta,
el Licenciado Lerma.
Tres grandes comunicaciones hacia el O. posee el vasto valle de Lerma: Por
la quebrada del Toro, llamada hasta el siglo pasado Quebrada del Perú, tramo
cómodo a La Puna; por la quebrada de Escoipe al valle Calchaquí superior y
por Las Conchas al valle Calchaquí inferior, todos recorridos por la vía
principal serrana del Inca.
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Hablan, asimismo, españoles de caminos existentes desde Jujuy al Siancas o
Mojotoro rumbo a la llanura de Metán o Mitana donde topó Heredia, en su
vuelta al Perú, con indios Keshuas. [...] Por ahí va un antiquísimo camino
hasta Copolique, pueblo estación de Rosario de la Frontera a Antilla y
Tucumán. Otro camino antiguo parte de Rosario de la Frontera por el Cebilar
a Candelaria y por Lampaco al Medina siguiendo los llanos de Tucumán." |
Camino del Inca en la Quebrada de Las Conchas - Salta
por el
Lic. Christian Vitry - Edición: Agenda Cultural del Tribuno del 07 de enero
de 2001
El camino a Cafayate por la
Quebrada de Las Conchas es uno de los atractivos turísticos más importantes
de nuestra provincia, la majestuosidad de su policromo paisaje, la
interesante historia geológica y cultural, hacen de este recorrido un
clásico para los viajeros. Recientes investigaciones arqueológicas llevadas
a cabo por investigadores de la UNSa en la quebrada Las Conchas,
evidenciaron la existencia de un hermoso tramo de camino incaico ubicado a
escasos metros de la ruta nacional 68.
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El tramo de camino incaico identificado en la quebrada de Las Conchas se
ubica en el paraje conocido como "Las Ventanas", pudiéndoselo observar desde
el vehículo a escasos metros de la ruta. Se trata de una rampa de 50 metros
de longitud sobre una pendiente lateral que salva un desnivel de 60 metros
de altitud. Posee taludes o muros de refuerzo superiores a un metro y está
construido con rocas graníticas canteadas y/o seleccionadas, que le otorgan
solidez y belleza estética. Pese a los siglos transcurridos y los fuertes
procesos erosivos de la comarca, los muros que sostienen el camino se
mantuvieron erguidos. |
Por ejemplo, donde el terreno era
aplanado trazaban una recta perfecta, a veces de varios kilómetros como la
recta de Tin Tin, actual ruta vehicular de los Valles Calchaquíes que fuera
otrora camino precolombino; otro elemento distintivo fue el de unir dos
puntos o localidades empleando la menor distancia posible, sin por ello
olvidar u obviar la disponibilidad de agua, la menor inclinación del terreno
y otras características vinculadas con la geomorfología que hoy nos
sorprenden.
Tres grandes comunicaciones hacia el O. posee el vasto valle de Lerma: Por
la quebrada del Toro, llamada hasta el siglo pasado Quebrada del Perú, tramo
cómodo a La Puna; por la quebrada de Escoipe al valle Calchaquí
superior y por Las Conchas al valle Calchaquí inferior, todos recorridos por
la vía principal serrana del Inca.
En la quebrada del Toro, nuestras investigaciones comprobaron la existencia
de numerosos puestos de observación y control distribuidos en torno al
camino de manera equidistante y conectados visualmente entre sí, lo que
implica que hubo un riguroso control territorial.
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