Esto significa
un área situada entre los paralelos 26° y 29° al S del Ecuador y los
meridianos 66° al 71° O de Greenwich. Con un paisaje enmarcado por los
valles y quebradas de Yokavil, Hualfín, Fiambalá y La Troya; el Campo del
Arenal, el Bolsón de Pipanaco; y las Sierras de Aconquija, Narváez, zapata,
Famatina, Copacabana, Buenaventura, Quilmes, El Shincal, Antofalla y la
propia Cordillera de Los Andes. En esta última realizamos reconocimientos
arqueológicos en las altas cumbres de los pasos de San Francisco y Barrancas
Blancas/Comecaballos.
El Capacñam principal posee un trazado longitudinal NNE a SSO; penetra en
territorio catamarqueño en Fuerte Quemado, donde han sido detectados
importantes ruinas Inkas. Se trata nada menos que del eje principal que bien
puede ser identificado como el “camino de la Sierra”. Siguiendo al cronista
Antonio de Herrera (1736) esta ruta proviene directamente de Cuzco y tiene
como puntos históricos más relevantes a Puno, Sillustani y Chucuito al
poniente del Lago Poopó pasando por el establecimiento Oma Porco de Aullagas,
la oriental del Salar de Uyuni, Tupiza y Talina. Penetra en actual
territorio argentino en el Tambo Real de Calahoyo, cruzando por el levante
de la laguna de Pozuelos; el poniente de Salinas Grandes de Jujuy, la
sección N de la Quebrada del Toro y los valles Calchaquí y Yokavil. La
última instalación indígena con componentes culturales Inkas por donde
transcurre al penetrar en Catamarca, es el legendario poblado de los indios
Quilmes en actual territorio tucumano.
Desde Quilmes
hasta Punta de Balasto el camino transcurre por la margen izquierda del río
Yokavil, pasando por los sitios de Quilmes, Fuerte Quemado, Lamparcito y
Punta de Balasto. A partir de este último -descubierto por Carlos Bruch a
principios de siglo- y el establecimiento Inka de Hualfín, situado en la
cabecera N del valle homónimo, los reconocimientos en el terreno son
difusos. Suponemos que Punta de Balasto fue una especie de nudo caminero, un
lugar de unión o “Tinkuy”, en Quechua, a partir del cual se produjeron
desprendimientos de varios ramales. Uno de ellos se dirige al SE,
ascendiendo a los Nevados del Aconquija por los tampus de Huehuel y Campo
Colorado a 3700 y 4700 m de altura respectivamente. Otro camino se desprende
hacia el occidente, en dirección al valle de Hualfín, pasando por el campo
del Arenal o de Los Pozuelos. Otro puede conectar los establecimientos Inkas
Ingenio del Arenal Médanos con Chaquiago de Andalgalá, pasando por las
sierras de Capillitas. Es probable también que desde ese último sitio se
desprenda un ramal en dirección al Pucará de Aconquija. |
Esto significa que la sección territorial ubicada entre Punta de Balasto en
el extremo meridional de Yokavil, el Bolsón de Pipanaco y la cabecera N del
Valle de Hualfín es terreno propicio para futuras exploraciones en busca de
estas ruinas Inkas que, por ahora, están apenas hilvanadas.
El Capacñam recobra su imagen en el terreno a partir de los Nacimientos y
Hualfín. Retomando su rumbo SSO conecta los establecimientos imperiales de
Hualfín, Quillay, El Shincal (1240 m), Tambillos de Zapata (1478 m) y
Watungasta (1440 m). Desde allí comienza la lenta ascensión a la Cordillera
de los Andes en dirección a Copiapó.
Tanto el Shincal como la red de caminos Inka estaban en pleno funcionamiento
en el verano de 1536, fecha del ingreso de la expedición de Almagro al NO
argentino. Por ello hemos propuesto fijar esa fecha como momento culminante
del Periodo u horizonte Inka en el NO argentino (R. Raffino; et. al, 1994).
No es casual que una de las primeras fundaciones españolas en suelo
argentino se haya hecho justamente en El Shincal de Quimivil. Londres de la
Nueva Inglaterra fue fundada por Pérez de Zurita en 1558 usufructuando la
existencia de esas ruinas abandonadas por los Inka unos 25 años antes.
Tradiciones históricas y monumentos arqueológicos prehispánicos entrelazan a
El Shincal de Quimivil y Londres para componer un importante capítulo de la
historia regional de Catamarca.
La red caminera que articula a El Shincal consiste en segmentos de altísima
calidad que han sido recientemente hallados en la Cuesta del Shincal, a
escasos kilómetros al N del sitio. Se trata de dos caminos construidos a
ambas márgenes del río Hondo. El camino principal se eleva unos 30 metros
por encima del fondo del valle, caracoleando en cornisa por la cuesta de El
Shincal, al N del río. Está finamente construido ascendiendo la cuesta,
protegida por la cornisa con pesados bloques de piedra, aunque
lamentablemente una parte de su trazado ha sido remodelado en tiempos
históricos por pirquineros.
Sobre el lado opuesto de la cuesta aparece otro ramal del Capacñam que debió
usarse durante las épocas de creciente del río Hondo, el cual, como sucede
en la actualidad, debió cortar el Capacñam principal durante los meses de
verano.
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Ambos caminos
conducen y confluyen cerca de la aukaipata de El Shincal. La cruzan por su
borde N y, luego de transitar a un lado de la llamada “casa del curaca”, se
dirigen hacia La Cañada y Los Colorados en la Sierra de Zapata. En estos
parajes, situados a media jornada de marcha hacia el poniente de El Shincal,
hemos descubierto importantes vestigios de terrazas agrícolas asociadas con
artefactos de los estilos Belén e Inka.
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El camino principal se interna en la Sierra de Zapata con dirección SO y
sube a los Tambillos de Zapata II (1478 m). Desde este punto toma la
dirección O y comienza a descender al Valle de Abaucán llegando a Watungasta
(1440). Siguiendo hacia el O desde Watungasta se interna en la Quebrada de
La Troya en busca de la Cordillera de Los Andes y el Valle Chileno de
Copiapó.
Desde Watungasta al O un ramal transcordillerano de Capacñam y sus tampus de
apoyo ascienden paulatinamente los Andes.
Los segundos están dispuestos regularmente, a distancias equivalentes a
jornadas o medias jornadas de marcha. Las primeras descripciones geográficas
de estas regiones pertenecen a los viajeros naturalistas del S. XIX M. De
Moussy (1860/64), G. Burmeister (1857/60) y L. Brackebusch (1887).
Enmascaradas entre el natural encanto de estas descripciones se advierten
menciones de la existencia de caminos Inkas cordilleranos.
En orden de sucesión y de levante a poniente son los de Ciénaga Redonda, Los
Jumes, Tambería Arias, Lajita, Colorados Grandes, Laguna Brava, Barrancas
Blancas y la Ollita II, hasta alcanzar la divisoria de aguas entre Argentina
y Chile. La ascensión definitiva a cordillera limítrofe entre Chile y
Argentina conduce a los pasos de Comecaballos -llamado también Barrancas
Blancas, según Sayago (1874)- y su “desecho” de Pircas Negras , ubicados muy
próximos entre sí entre los 4000 y los 4400 metros. Estos “puertos” (así se
los llamaba en tiempos coloniales) junto al de Peñas Negras (situado a unos
5 Km. al S de Comecaballos) son las vías alternativas que han usado
diaguitas, inkas y españoles para pasar los Andes y las que se continúan
utilizando hoy día por el tráfico de tropas. La elección alternativa de
estos pasos se planea según las conveniencias climáticas y la nieve
acumulada en el momento del cruce de los Andes.
El paso Comecaballos es un amplio corredor ventoso, casi una pampa levantada
en los 4330 mts, que se encuentra ubicado en la confluencia del meridiano
69° 20’ y el paralelo 28°. Recientes investigaciones personales (R. Raffino;
et. al. 1994) nos han permitido probar que estos pasos fueron los utilizados
en 1536 por el ejército de Diego de Almagro en la primera expedición
española al NO argentino y Chile. En ambos lados de la cordillera en algunas
partes aún son visibles en forma intermitente vestigios de caminos Inkas y
perfectamente reconocibles las ruinas de los tambos de apoyo.
La Puna catamarqueña fue asimismo escenario propicio para la construcción de
otro ramal del Capacñam que comunica los tambos Abra de las Minas (Provincia
de Salta) con mina Incahuasi. De allí el camino continúa hacia al SO en
dirección al oasis de Antofagasta de La Sierra donde se hallan importantes
instalaciones con componentes Inka, como Coyparcito y La Alumbrera (R.
Raffino y E. Cigliano; 1973; D. Olivera; 1991). Allí se bifurca,
dirigiéndose uno hacia el E, en busca de cantera Inka, Illanco y Tambería
Laguna Diamante. Otro hacia el S. donde ingresa al Valle de Hualfín a través
del Portezuelo de Pasto ventura, luego de pasar por el Peñón y Laguna
Colorada.
Existe una posibilidad de camino Inka -aún no reconocido en el terreno-
desde el Portezuelo de Pasto Ventura hacia el S en dirección al Valle de
Abaucán. Este ramal conectaría la Puna meridional catamarqueña con los
establecimientos Inkas de Ranchillos y Mishma. Otra potencial alternativa de
caminos transversales se vislumbra entre los valles Abaucán y Hualfín; así
como entre el primero de los mencionados y el de Chaschuil, componiendo un
ramal en dirección hacia el paso de Las Cuevas en la Cordillera.
Pero volvamos al Capacñam principal, cuyo derrotero ya reconocido en el
terreno, dejamos a la altura de Watungasta. Este continúa hacia el S,
penetra en territorio del O riojano por Costa de Reyes donde son visibles
ruinas muy deterioradas de un tampu; atraviesa la Sierra de Copacabana para
arribar a la Tambería de Los Cazaderos (F. de Aparicio; 1937). Luego
transcurre por el Valle de Famatina donde hallamos arquitectura Inka en la
Tambería del Inka, Pampa Real y Negro Overo. Trasciende al Valle de Vinchina
por Rincón del Toro y Guandacol para penetrar en actual territorio
sanjuanino en busca de su destino final en suelo argentino: el Valle de
Uspallata en Mendoza.
Dentro de los últimos trabajos de campo realizados en Catamarca fueron
reconocidas tres instalaciones Inka en el sector argentino próximo al Paso
San Francisco. Dos de ellas, Incahuasi E y Vega de San Francisco, son tambos
situados por encima de los 4000 m de altura. El tercero es un santuario Inka
en la cumbre del cerro Incahuasi, a 6620 m, descubierto no hace mucho por
andinistas argentinos.
Los tampus Incahuasi Este (68° 07’ long. W; 26° 55’ Lat. S) y Vega San
Francisco (68° 09’ long. O; 26° 58’ Lat. S) se sitúan en la ribera de
pequeñas lagunas. Poseen estructuras de tipo Kancha o RPC, construidos con
paredes dobles de piedras irregulares rellenas con ripio. Hay recintos
mayores rectangulares centrales y pequeñas habitaciones cuadrangulares y
perimetrales.
Incahuasi E, ubicado a 4050 m.s.n.m. es un tampu de altura levantado con la
clásica arquitectura Inka en la vera de una laguna. Está compuesto por 20
recintos menores (hasta 25 m cuadrados), 4 de mayores dimensiones. El sitio
está dividido en dos conjuntos de edificios. El del naciente, integrado por
14 recintos posiblemente usados como habitación-albergue. Junto a ellos
aparecen dos grandes corrales con vanos de acceso en sus lados australes.
Este conjunto ocupa un área de 640 m cuadrados. El cuerpo del oriente está
integrado por dos edificios simétricos de 65 m cuadrados que circulan 6
recintos menores y un patio de acceso.
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Los dos sitios restantes son Vega de San Francisco, un tambo de menores
dimensiones, muy perturbado por reocupaciones históricas, y el santuario de
altura emplazado en el Nevado Incahuasi (6620 m 27° 02’ Lat. S., 68° 18’
long. O.). sobre éste último se registra arquitectura de probable filiación
Inka en la cima y en una de sus laderas; madera de cardón y una clásica
figurina Inka de oro hallada en el interior de un rectángulo de piedras
excavado en proximidades de la cima. |
De acuerdo a las
posiciones geográficas de estas instalaciones se infiere la existencia de un
ramal de Capacñam transcordille- rano. Un camino transversal que conectaba
el NO de Catamarca con Copiapó a través del Paso San Francisco, Laguna
Verde, el Salar de Maricunga y la Quebrada de Paipote. Al N de Copiapó este
ramal transversal se empalmaría con el “camino de la costa” y, también en
dirección N pero del lado argentino, se continuaría con el camino de
Coyparcito, La Alumbrera, Abra de las Minas e Incahuasi.
Es posible que los Inkas hayan usado este camino en algunas épocas muy
limitadas del año. Cruzando la Sierra de Buenaventura en dirección NE a
cuatro o cinco jornadas de marcha se hallan Coyparcito y La Alumbrera en el
oasis de Antofagasta de La Sierra. Continuando en dirección NNE el tambo
Abra de Las Minas significaría la continuidad de la ruta Inka en pos del
Valle Calchaquí.
Aparentemente estos sitios estuvieron conectados con el paso San Francisco a
través de un camino Inka, apoyado por tambos, que cruzaba la Puna meridional
de Catamarca. Esta ruta ha sido parcialmente reconocida.
Con rumbo SE y a tres jornadas de marcha del Paso de San Francisco, las
instalaciones Mishma y Ranchillos ubicadas en los alrededores de Fiambalá,
sugieren otra potencial conexión por Capacñam entre esa localidad del N del
valle homónimo y el paso aludido.
Sin embargo no hemos hallado en los sitios vecinos al Paso de San Francisco
vestigios arquitectónicos de Capacñam ni de tamberías de gran porte como
para sustentar la hipótesis de un tráfico continuo y a gran escala. Tampoco
aparecen evidencias españolas. Creemos que en tiempos de los Yupanqui y en
los posteriores de la colonia esas condiciones difícilmente permitieron el
tránsito de grandes caravanas de llamas, mulares, caballos y mucho menos el
ejército. Estos datos arqueológicos sumados a la gran altura del Paso San
Francisco (4730 m), las escasas pasturas, la falta de agua potable por
espacio de 80 Km. -lo cual significa 3 jornadas de marcha a paso de caballo
o llama dadas las condiciones físicas imperantes- y un clima gélido y muy
ventoso, hacen poco probable que ésta haya sido una región masivamente usada
por los Inkas para su tráfico transcordillerano.
Como hemos publicado recientemente, estos datos puntuales cierran
definitivamente las hipótesis tradicionalmente sustentadas, en cuanto a que
este paso había sido el lugar elegido por el ejército de Almagro para pasar
la Cordillera. |